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domingo, 18 de octubre de 2009

EMPRESAS NEUROTICAS

Las empresas, están formadas por personas. Y si las personas pueden volverse neuróticas, una empresa también lo puede. Por neurosis, podemos entender todo aquello que supone un conflicto a los intereses personales o individuales. Es bien cierto que lo que una persona considera que es bueno para ella, no significa que lo sea para otra. Y al contrario, lo que se vive muchas veces como algo malo, puede ser la panacea para otros. En las empresas, muchas veces, aparecen conflictos de intereses, de manera que deja de mirarse en una dirección común para mirar individualmente. Y dentro del campo de la neurosis empresarial podríamos englobar todas aquellas actitudes y comportamientos humanos que dificultan la marcha normal y buena de cualquier organismo empresarial: empezando por la cúpula hasta acabar con el último empleado. Porque toda estructura empresarial son estructuras formadas entre personas. Si las estructuras fallan es porque entre las personas, hay distanciamientos, dudas, gustos distintos, intereses personales, egoísmos, es decir, fisuras que hacen perder la efectividad del día a día porque lo que tenía que ser una mirada en la misma dirección acaba siendo dispersión de miradas. Pienso, bajo mi opinión de experto en gestión de grupos, que hay una tendencia podríamos decir, masoquista en el hombre, que tiende a entorpecer su propio crecimiento y el de los demás, de manera que lo que podría ser relativamente fácil, se convierte en un camino de espigas. El hombre, es cierto, que no puede vivir sin dolor, porque no hay quien resista un estado perfecto de felicidad, a parte de que no lo hay, pero de haberlo, la tendencia de las personas, es a incluir en sus vida, una cierta dosis de malestar, dolor, inconformidad, que la hace vivir en desacuerdo con el mundo y con las leyes, por así decirlo empresariales. Es complejo el tema pero no imposible de abarcar.

miércoles, 29 de julio de 2009

LO FAMILIAR EN LO EMPRESARIAL

La familia es el primer modelo de sociedad para todo ser humano. Ahí se desarrollan los procesos de civilización y se aprenden los modelos ideológicos que la familia trasmite con respecto al trabajo, al amor y a los demás. La unión a lo familiar es perdurable en el tiempo, de ahí la herencia empresarial de muchas familias a continuar con la gestión del patrimonio familiar. Para entender las dificultades en los procesos de comunicación, no solo en empresas familiares, sino en cualquier sistema empresarial, debemos pensar que los modelos de identificación infantiles hacia ciertas figuras familiares perduran en el adulto en calidad de síntomas. Rivalidades, hostilidades, celos, envidias, narcisismo, es decir, sentimientos comunes, vividos con cierta intensidad durante la infancia, serán fuente de conflicto durante la edad adulta. El niño que mostró rebeldía hacia la autoridad paterna, mostrará la misma rebeldía hacia la figura de sus superiores. Las competiciones entre hermanos que desembocan en celos o rivalidad durante el periodo infantil, se proyectan entre los socios que fundan o participan de la empresa, es decir, sentimientos comunes, que nos lleva a pensar que todo lo que el hombre aprendió y adquirió en su tierna infancia, lo repite. Cambia el escenario, los personajes, pero los sentimientos, las pasiones, son las mismas. Aquí, radica la importancia de pensar toda cultura empresarial, desde la perspectiva, que tan inteligentemente nos muestra el psicoanálisis. Cerrar los ojos ante la evidencia de la repetición de las actitudes infantiles familiares, en lo laboral, es cerrar la puerta al crecimiento empresarial. Porque lo que entorpece cualquier crecimiento humano, son los sentimientos enquistados. Esto funciona como un nódulo patógeno que desencadena una reacción inflamatoria a su alrededor, de manera que para tratar adecuadamente, primero hay que diagnosticar. La pregunta que nos podemos hacer es la siguiente: ¿ por qué se tarda tanto en intervenir.? Porque espejo e imagen forman una sola cosa y es fácil caer en las redes de la identificación familiar y revivir de nuevo lo vivido- aquello que se amó y se odió alguna vez.-