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domingo, 11 de julio de 2010

GESTION DEL CAMBIO

Gestionar un cambio tiene que ver con gestionar las diversas reacciones emocionales y afectivas que las personas experimentan hacia la empresa. Los cambios perturban porque suponen movimientos, desjustes para volver a ajustar, cierres para abrir nuevos horizontes, es decir, el cambio genera una oposición cuando no se está a favor del mismo. Todo cambio surge de una modificacion y todo cambio supone una readaptación a algo nuevo o diferente. Los seresw humanos tienden a estabilizar y a vivir cómodamente dentro de rutinas que dia a dia se van gestando en la vida personal y laboral. A veces los cambios perturban por la dificultad en conciliar la vida personal con la laboral, lo cual puede ser origen de malestar. Sin embargo, ha de tratarse de ver los aspectos positivos del cambio y los negativos trabajarlos para que de la experiencia del error salga o se produzca un aprendizaje. No es fácil aceptar los cambios porque suponen el cierre, la finalización de algo conocido por la apertura a algo desconocido. la incertidumbre siempre general angusta y se puede obstaculizar un cambio por la aparición de una angustia que impida todo movimiento. La gestión del cambio debería ser una tarea a trabajar por las empresas. No sirve dar un cursito de horas si luego no hay un acompañamiento durante todo el proceso de cambio. El Departamento de Formación Empresarial Grupo Cero, líderes en Gestión Emocional, ha desarrollado un programa para la gestión del cambio donde a parte de una formación teórica se acompaña de un seguimiento individual y grupal para asentar y tolerar las bases del cambio. Todo programa formativo sobre la gestión de un cambio debe ser adaptado y personalizado ya que las respuestas emocionales de los grupos y de las personas, nunca son iguales y aunque se parezcan siempre hay notables diferencias que si no se trabajan son fuente de malestar y angustia.

martes, 24 de noviembre de 2009

EL EMPRESARIO HERIDO

La crisis ha sido como realizar un Master en Supervivencia. He visto mucha gente desesperada, infartada y suicidada ante la crisis. Jamás pude imaginar la cantidad de mecanismos psíquicos que pueden desarrollarse ante una situación tan caótica como la que hemos vivido. El bombardeo de la prensa ha sido fundamental para agravar el malestar en las personas y crear una cultura de pensamiento psicótico en las personas con respecto a la crisis. De ahí que la desesperación ha llegado a extremos inaguantables para muchos. Puedo sentirme orgullo de haber estado dentro de un grupo empresarial formado por médicos, psicólogos, biólogos, economistas, abogados, todos ellos con formación psicoanalítica, de manera que entre todos hemos creado un grupo de contención y hemos logrado que la crisis no nos reventara la cabeza. Me vanaglorio de haber servido a muchos empresarios que llegaron a mi consulta derrotados, con ansiedad, angustia, anginas de pecho y pensamientos suicidadas. Todos han logrado sobrevivir a su situación personal caótica. ¿ cómo? Aprendiendo a tolerar la incertidumbre, a tolerar la realidad y a entender que si un hombre tiene salud psíquica, nada de la realidad puede con él por muy pésima que sea su situación. La crisis ha agravado el estado mental de muchas personas que ya estaban debilitadas, lo cual les ha mellado, hasta llevarlos a situaciones difíciles de sobrellevar. Ahora que la tempestad amaina, se intuyen otros nuevos vientos. Cuando todo esto pase, la reflexión debe ser: sin salud mental, cualquier viento nos tumba. Y de ahí, propongo la incorporación del psicoanálisis a las empresas. Varias ya lo están haciendo, incluso algún equipo de fútbol de primera división ya está haciendo uso de las teorías psicoanalíticas para un mejor funcionamiento de sus grupos de trabajo. Una mente más fuerte y saludable es capaz de afrontar nuevos retos. El psicoanálisis se acabará implantando como método de construcción de nuevas realidades.

jueves, 22 de enero de 2009

ALGUNAS REACCIONES PSICOLÓGICAS ANTE LA CRISIS


Cuadro: " Encuentros en la bruma " Miguel Oscar Menassa
En los últimos meses, estamos observando en las consultas psicoanalíticas, la aparición de ciertas reacciones psicológicas ante la crisis que bien merecen un estudio.
En primer lugar hablaremos de los usos secundarios de la crisis, ya que ciertas personas, amparadas en el momento social que se está viviendo, aprovechan para tomar ciertas decisiones que bajo ningún concepto las hubieran llevado a cabo en época de bonanza. Es el caso de ciertas empresas familiares, cuyos lazos emocionales nunca fueron bien avenidos: hermanos que están juntos por una decisión paterna, matrimonios obligados, cuñados que sin soportarse, tienen que compartir lugares comunes etc… y la crisis les ha venido como añillo al dedo para poder cortar las cadenas emocionales-familiares que les mantenían unidos. Si anteriormente, aguantaban porque sus economía dependía de la relación laboral familiar, la venida de la crisis, les ha dado opción ha separarse y buscar nuevos horizontes laborales.
Algunas de las empresas que actualmente supervisamos con el instrumento psicoanalítico, ha detectado que la crisis ha venido a destapar las malas gestiones que durante tiempo, se han llevado a cabo dentro de una empresa y que se negaban maquillándolas con nuevos créditos. Si a la mala gestión que ahora afloró, le sumamos las actitudes soberbias de sus socios, podemos ver que prefieren separarse y dar carpetazo a la empresa, amparados en la crisis y bajo el lema de pensar que no hay soluciones posibles para continuar. .
Podríamos también preguntarnos por las actitudes suicidas de muchos empresarios que han perdido parte o todo su patrimonio. La desesperación, es un sentimiento de impotencia muy humano y que puede impulsar a una persona a suicidarse, pero ¿ está justificado el suicidio en estos casos? ¿ se pierde la templanza que hay que tener ante la dificultad ? Los psicoanalistas ayudamos a recuperar la templanza para poder continuar. En estos momentos, numerosas personas recurren al psicoanálisis con el fin de descargar los pensamientos catastrofistas que pueblan su mente. Es cierto que hay una herida narcisista cuando a una persona que siempre le ha ido bien, comienza a irle mal. Podemos decir que el ego o el yo, no tolerase “ haber fracasado “ y opta por apartarse de la dolorosa realidad antes que afrontarla. Realmente, son estos pensamientos de fracaso, de dolor, de culpa por ver que cuando uno cae, caen con él otros, etc… los que llevan al suicidio, pero nunca es la solución. Hay un caos mental frente a toda crisis. Es una energía digamos negativa que el aparato psíquico no sabe como afrontar y que le sobrepasa. Y aquí radica la eficacia del psicoanálisis como instrumento amortiguador de semejante carga de energía intolerable. Mejor aceptar la realidad que negarla. Es la mejor manera de afrontarla.