Mostrando entradas con la etiqueta autoestima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autoestima. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de abril de 2016

Curso Psicoanalisis aplicado al crecimiento personal y laboral

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿POR QUÉ NO GANO MAS DINERO?


Ganar y no ganar dinero siempre se hace con un sentido. Es decir, nadie gana dinero si no tiene un objetivo o un plan por el cual trabajar para conseguir cierta o tal cantidad.
Dentro de las categorías en la producción del dinero podemos encontrar .
La primera es trabajar para lo justo de la necesidad. La denominamos “categoría básica de la necesidad”. Aquí la persona trabaja para lo necesario, generando así desde un puesto de trabajo hasta un horario de producción adecuado para lo justo y básico de sus necesidades. “Gano lo justo para vivir” “Para qué quiero mas” “Con lo que gano me conformo” “No necesito mas” etc, etc. son frases que argumenta o defienden una posición psíquica frente al trabajo y frente al dinero.
Esta categoría tiene su base sostenible en un narcisismo infantil. La persona vive y trabaja para la satisfacción de sus necesidades básicas. En ella no existe el concepto de social, de otros, de productividad, de ganancia más allá de la básica necesidad. Trabaja para lo justo y necesario.
La segunda categoría es trabajar y ganar para menos de la necesidad.

La persona no llega a fin de mes, los trabajos que tiene son inadecuados, insuficientes. Vive al filo del abismo, con la sensación apremiante de perder lo poco que tiene. La percepción de fracaso es dominante. Descubrimos así mismo en esta categoría, que la persona vive resignada, conformista y adaptada a esta modalidad. La denominamos “categoría de la necesidad masoquista”. La persona trabaja y gana única y exclusivamente para “alimentar sus tendencias sufridoras”. En ellos podemos escuchar el mismo discurso de lamentación, quejas, sufrimiento y que no hacen nada para pasar a otra acción. Justifican y sostienen sus frases sobre palabras contundentes donde siempre tiene razón. Argumentan su estado económico sobre factores causales, donde la suerte o mala suerte es el parangón donde se sostiene su “realidad”. Observamos en ellos la perseverancia en su manera de hablar y justificar lo que les pasa pero siempre como “algo ajeno a ellos mismos”, es decir, algo externo es lo causante de su situación pero nunca admiten que lo que tienen es lo que desean. Y para ello muestran una actitud plañidera (llorosa) donde justifican su quehacer ante los otros y donde obtienen así mismo la compasión y comprensión de los que le rodean. ( continuará)

domingo, 23 de febrero de 2014

HERRAMIENTAS PARA SER FELIZ. LA AUTOESTIMA

Si pudiéramos englobar tres apartados que sumados hacen a la felicidad de una persona, hablaríamos del logro narcisista, del logro del amor y del logro social.
El logro narcisista, hace a la felicidad que experimentamos cuando un saber, un conocimiento o un goce nos toca nuestra alma y sentimos haber experimentado un cambio que de algo nos libera. Este alivio que experimentamos, que nos hace respirar en profundidad tiene relación con la liberación que en todo ser humano produce el propio crecimiento.
El logro del amor, se produce cuando el binomio, amar  y ser amado se articulan y funcionan recíprocamente.
Los logros sociales son consecuciones, éxitos que nos colocan frente a los otros en una posición admirada.
Todos estos logros guardan relación con un sentimiento muy común en el ser humano y que es la autoestima, la autoconfianza o su contrario, la falta de seguridad en sí mismo.
Cuando nos falta el logro narcisista, el amor o lo social, sentimos que dichas carencias son producto de la falta de seguridad en nosotros mismos. No creemos en nosotros, no nos consideramos merecedores de dichos logros porque algo nos retiene, algo nos dice que no podemos, que no seremos capaces de ello.
Analizando el término falta de seguridad en uno mismo, podemos darle una vuelta para tratar de entender que la persona que dice sentirlo así misma se denigra, se rebaja, se trata mal, no se considera merecedora, se critica, por lo tanto, al inseguro no es que le falte seguridad, le sobra seguridad y su seguridad es creer que no es capaz. Nuestro amigo el inconsciente, no juzga, no calcula, sólo le interesa manifestarse, mostrarse y cierto es que tras una “falta de seguridad en un mismo”, se esconde una “gran seguridad en la inseguridad ”, por lo tanto, para el inconsciente, la seguridad como la falta de seguridad es  una manifestación de sus deseos. Tras la inseguridad se esconde un no puedo, no soy capaz, no soy merecedor. Es decir, una cortina de humo. ¿De qué se esconde el inseguro? ¿Quizás de su potencial? ¿De un temor a tener que modificarse? ¿De tener algo que abandonar? El discurso, el decir del inseguro en su hablar, muestra de lo que se esconde y es aquello de lo que dice querer o desear. Frente al temor que me ocasiona la realización o consecución de mis deseos, se halla una excusa para no abandonar. Es decir, la falta de autoestima o de seguridad es una excusa frente a tres abandonos: para el logro narcisista, tengo que abandonar mi narcisismo infantil (creerme que lo se todo). Para el logro del amor y su reciprocidad tengo que abandonar el sentimiento de amor exclusivo de mi madre. Y para el logro social, debo abandonar lo único que me puede impedir ser social: la familia.

Y abandonar no es abandonar  a la madre o a la familia, sino a uno mismo, a las concepciones mentales que tiene sobre el amor de la madre o de la familia. La falta de confianza no deja de ser una confianza mental en la seguridad que me da la familia frente a lo social, en la confianza que me da la madre frente al amor de un hombre o de una mujer y la confianza que me da creer en mi mismo frente a la apertura de lo nuevo. Para tener autoestima, el psicoanálisis te enseña a ser otros pero sobre todo a no ser tu mismo.

martes, 6 de enero de 2009

LA VIDA DE LA CULTURA EMPRESARIAL.

¿ Qué fines y que propósitos de vida expresan las personas en su propia conducta laboral.? ¿ Qué esperan de la vida de su cultura empresarial.? ¿ Nos hemos preguntados qué pretenden alcanzar los trabajadores dentro de ella.?
No se puede equivocar la respuesta: ASPIRAN A LA FELICIDAD, QUIEREN LLEGAR A SER FELICES, NO QUIEREN DEJAR DE SERLO.
Esta aspiración debemos tener en cuenta que tiene dos fases: un fin positivo y otro negativo; por un lado evitar el dolor, la angustia y el displacer en el trabajo y por otro experimentar intensas sensaciones placenteras dentro del mismo.
La felicidad idónea sería alcanzar la suma de las dos fases y aunque se alcance o prevalezca uno u otro de esos fines, ya podríamos hablar del término felicidad laboral.

Sigmund Freud escribe en El Malestar en la Cultura:

( .... ) Lo que en el sentido más estricto se llama felicidad, surge de la satisfacción, casi siempre instantánea, de necesidades acumuladas que han alcanzado elevada tensión y de acuerdo con esta índole sólo puede darse como fenómeno episódico. Toda persistencia de una situación anhelada por el principio del placer sólo proporciona una sensación de tibio bienestar, pues nuestra disposición no nos permite gozar intensamente sino el contraste, pero solo en muy escasa medida lo estable. Así nuestras facultades de felicidad están ya limitadas en principio por nuestra propia constitución. En cambio nos es mucho menos difícil experimentar la desgracia. El sufrimiento nos amenaza por tres lados:
o Desde el propio cuerpo condenado a la decadencia y a la aniquilación, que no puede prescindir de los signos que representan el dolor y la angustia.
o Del mundo exterior, capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables.
o De las relaciones con otros seres humanos. El sufrimiento que emana de esta fuente quizás sea el más doloroso que cualquier otro.
o La satisfacción ilimitada de todas las necesidades, se nos impone como norma de conducta mas tentadora pero significa preferir el placer a la prudencia y a poco de practicarla se hacen sentir sus consecuencias.
o El aislamiento voluntario, el alejamiento de los demás es el método de protección más inmediato contra el sufrimiento susceptible de originarse en las relaciones humanas.
o En ciertas sustancias aún llevan la culpa de que se disipen estérilmente cuantiosas magnitudes de energía que podrían ser aplicadas para mejorar la suerte de la persona. ( .... )

Cuando falta una vocación especial que imponga una orientación imperativa a los intereses vitales, el trabajo puede desempeñar esta función. Es imposible considerar adecuadamente en una exposición concisa la importancia del trabajo en la economía libidinal. Ninguna otra técnica de orientación vital liga al individuo tan fuertemente a la realidad como la acentuación del trabajo que por lo menos lo incorpora sólidamente a una parte de la realidad, a la comunidad humana. La posibilidad de desplazar al trabajo y a las relaciones humanas con él vinculadas una parte muy considerable de los componentes narcisistas, agresivos y aún eróticos de la libido, confiere a aquellas actividades un valor que nada cede en importancia al que tienen como condiciones imprescindibles para mantener y justificar la existencia social.
La actividad profesional ofrece particular satisfacción cuando ha sido libremente elegida, es decir, cuando permite utilizar, mediante la sublimación, inclinaciones preexistentes y tendencias instintuales evolucionadas o constitucionalmente reforzadas. No obstante el trabajo es menospreciado por el hombre como camino a la felicidad. No se precipita a él como a otras fuentes de goce. La inmensa mayoría de los seres solo trabajan bajo el imperio de la necesidad y de esta natural aversión humana al trabajo se derivan los más dificultosos problemas sociales.
La felicidad considerada en el sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos. Cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz. Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior ( empresa ) y de la medida en que se incline a independizarse de éste. Por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos. Ya aquí desempeña un papel determinante la constitución psíquica del individuo, a parte de las circunstancias exteriores. El ser humano predominantemente erótico antepondrá los vínculos afectivos que lo ligan a otras personas; el narcisista, inclinado a bastarse a sí mismo, buscará las satisfacciones esenciales en sus procesos psíquicos íntimos; el hombre de acción nunca abandonará un mundo exterior en el que pueda medir sus fuerzas.
La sabiduría nos aconseja no hacer depender toda satisfacción de una única tendencia, pues su éxito jamás es seguro; depende del concurso de muchos factores y quizás de ninguno tanto como de la facultad del aparato psíquico para adaptar sus funciones al mundo y para sacar provecho de éste en la realización del placer. ( .... )

Hasta hace muy pocos años, dedicarse a la esencia de la cultura empresarial, cuyo valor para la felicidad humana se ha puesto tan en duda por las condiciones laborales que existían junto a una falta de Legislación Laboral, era una prácticamente impensable

Hoy día, el término cultura designa la suma de las producciones e instituciones que diferencian nuestra empresa de la de nuestros competidores-antecesores y sirve a dos fines: proteger a la empresa contra el exterior y regular las relaciones de los integrantes entre sí.
( ... ) Dentro de una organización empresarial, es prioritario el orden entendiendo como tal una especie de impulso de repetición que establece de una vez para todas cuándo, dónde y cómo debe efectuarse determinado acto, de modo que en toda situación correspondiente nos ahorraremos las dudas y las indecisiones. El orden, cuyo beneficio es innegable, permite al hombre el máximo aprovechamiento de espacio y tiempo, economizando simultáneamente sus energías psíquicas.

( ... ) La cultura comienza a tornarse posible cuando llega a reunirse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos y que se mantiene unida frente a cualquiera de estos. El poderío de tal comunidad se enfrenta entonces como “Derecho”, con el poderío del individuo que se tacha de fuerza bruta. Esta sustitución del poderío individual por el de la comunidad grupal representa el paso decisivo hacia la cultura. Su carácter esencial reside en que los miembros de la comunidad restringen sus posibilidades de satisfacción egoístas, mientras que el individuo aislado no reconoce semejantes restricciones.

Una cultura empresarial, bajo una normas de equidad y justicia que progresa, toda hostilidad hacia la misma es una reivindicación de querer satisfacer tendencias instintuales individuales.

Una cultura reposa sobre la renuncia a las satisfacciones instintuales.

¿ Hasta qué punto su condición previa radica precisamente en la insatisfacción ( por supresión, represión..) de instintos poderosos.? Esta frustración cultural rige el vasto dominio de las relaciones sociales entre los seres humanos y ya sabemos que en ella reside la causa de la hostilidad opuesta a toda cultura. No es fácil saber cómo se puede sustraer un instinto a su satisfacción o propósito de realización, de manera que es difícil renunciar a algo si no hay nada nuevo que en parte lo sustituya.
Los cambios han existido y existirán pero ¿ cambiamos las personas al mismo ritmo que nuestro entorno.? Y si no es así, ¿ de qué depende nuestra velocidad de cambio.? ¿ qué es lo que hace que no sea sencillo movilizar voluntades o cambiar actitudes.? ¿ podríamos hablar de una resistencia, miedo, dudas, incertidumbres a los cambios.?


Los entornos turbulentos siempre son un reto, ya que en algo se opone a la satisfacción de los deseos propios de cualquier empresa y puede provocar un estado denominado “ frustración”. La abstinencia de la satisfacción de realizar, de llevar a cabo una resolución puede llegar a enfermar una estructura a través del contagio emocional.
La restricción, las pautas, los puntos que se oponen a una estructura la someten a su vez a tal prueba, consistente en ver cuánto tiempo podrá resistir tal incremento de tensión psíquica y qué caminos estratégicos elegirá para descargarse de ella.
Ante la frustración real de una satisfacción, no existen sino dos posibilidades de mantenerse sano: transformar la tensión psíquica en una acción orientada hacia el mundo exterior, que acabe por lograr de él una satisfacción real o renunciar a dicha satisfacción, sublimar dicho deseo y utilizarla para alcanzar otros fines distintos.
El efecto inmediato y beneficioso de la incertidumbre es que puede despertar la actividad de ciertos factores, dispositivos ineficaces hasta entonces para buscar nuevas vías de resolución y mejora.
También puede ocurrir que otros dispositivos mentales pueden actuar de manera tal que intensificando toda la energía y orientándola hacia la fantasía, se produce una situación imaginaria que rechaza o se opone a la realidad.
Debemos pensar que muchas veces, los obstáculos al crecimiento, a parte de económicos, también son del orden de la economía psíquica. Una estructura puede estar conformada desde un inicio, desarrollo o final para fracasar, de manera que todos los esfuerzos que se hacen para alcanzar una nueva realidad, están siendo dificultados a consecuencia de un esfuerzo interno o interior que se opone al cambio.
La estructura empresarial puede llegar a enfermar a consecuencia de tener que adaptarse a la realidad y cumplir las exigencias reales, labor a la cual se oponen en ella, invencibles obstáculos internos. Hay que distinguir que no poder aceptar la realidad, impide el abordaje de la misma y que una vez aceptada, no alcanzar semejante estado evolutivo es porque fracasa el proceso evolutivo de la estructura íntima propiamente empresarial.

Describiríamos por lo tanto dos tipos de fracaso:

- un fracaso a consecuencia de una falta de flexibilidad
- la empresa fracasa por el conflicto planteado entre la tendencia de la misma a continuar siendo idéntica a sí misma y la de transformarse conforme a nuevas intenciones y exigencias de la realidad.
Los fracasos también tienen que ver con la existencia de una cultura repetitiva en la negación del error, en concreto, de una falta de humildad para gestionar que en el papel, todo se soporta pero que la realidad está en un proceso continuo de ambivalentes contradicciones que hay que poder tolerar con paciencia para poder rectificar lo que es error y transformarlo en aprendizaje.

SEÑAL DE ALARMA .Un error que con frecuencia se comete, es querer igualar a las personas en el trato, en lo económico, en ventajas, oportunidades etc…

A una empresa no le pueden resultar indiferentes los comportamientos diferenciados de sus profesionales, especialmente cuando dan respuestas DIFERENTES a las necesidades de la empresa. Para ello hay que estimular el alto rendimiento, diferenciando con sistemas justos y objetivos que premien los mejores desempeños y estimulen a los más bajos a progresar.
El riesgo de la competitividad interna es que a parte del incremento de la productividad puede desencadenar celos y envidias. Dichos afectos debemos aprender a gestionarlo porque igualar a las personas puede provocar desconcierto y a la larga desánimos entre los mejores profesionales que ven mermada la recompensa a sus esfuerzos en pos de una igualdad que lejos de estimular a los de menor esfuerzo, puede llegar a potenciar el relajamiento de ciertos profesionales en su desempeño laboral.
A la larga, los mejores se pueden acabar quemando. Las políticas de igualdad provocan a la larga descensos en el rendimiento de la organización, porque alimentan la tendencia al principio del placer o la pereza subyacente en todo sujeto.