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viernes, 1 de noviembre de 2013

EL MECANISMO DE LAS FOBIAS



La fobia de Juanito ( 7 años )  es a los caballos, se niega a salir a la calle porque le dan miedo los caballos. ¿Cuál es su síntoma? ¿Son los caballos la razón de su miedo y el objeto de sus temores?¿Qué es lo que le impide moverse libremente?. El miedo a los caballos sería el síntoma y la incapacidad de salir a la calle, un fenómeno de inhibición, una restricción que el “yo” de Juanito le impone para no despertar el síntoma de angustia. No se trata de un miedo indefinido a los caballos, sino precisamente un temor angustioso a que un caballo le muerda. El trabajo psicoanalítico hecho sobre este caso, fue revelando que Juanito, dominado por el complejo de Edipo, se hallaba en una situación de celos y hostilidad con respecto a su padre, al que, sin embargo, quiere entrañablemente, en cuanto no entra en consideración la madre, causa de su discordia. Nos encontramos ante un conflicto de ambivalencia: amor y odio, ambos justificados, con respecto a una misma persona. Su fobia tiene era una tentativa de solución de este conflicto. Tales conflictos de ambivalencia en los niños, son muy frecuentes y su desenlace normal es que el impulso cariñoso se intensifica con respecto al impulso hostil que de un modo u otro, queda reprimido y desaparece.  Decímos que la hostilidad y el odio, han sucumbido a la represión por una formación reactiva ( amorosa ) en el yo. Sin embargo, en el caso de Juanito, dicha formación reactiva amorosa contra sus impulsos hostiles y odiosos hacia su padre, no lograron la efectividad necesaria para que no queda afectado por dicha ambivalencia, que como sabemos, todos los conflictos de ambivalencia, pueden tener diversos desenlaces. En el caso de Juanito, el impulso instintivo  que reprimió fue el impulso hostil contra el padre. El psicoanálisis nos permitió investigar sobre el origen de la idea del caballo agresor. Juanito, había visto una vez caerse un caballo y en otra ocasión caerse y herirse uno de sus infantiles amigos con el que jugaba a los caballos. La hostilidad de Juanito, no hizo pensar que había en él un deseo de que el padre se cayera y se hiriese como el caballo y como el compañero de juegos. Un impulso así, equivale a la intención de suprimir al padre de su vida, ya que era un obstáculo al amor único de la madre. ¿Qué ocurre? Que Juanito teme la venganza del padre  y surgió en él un estado de angustia temerosa con respecto al mismo, totalmente análoga al miedo de Juanito a que un caballo pudiera morderlo.  Lo que hace neurótica esta reacción de Juanito, es la causa de su enfermedad. Ya que Juanito, sustituye el miedo al padre por el miedo a que un caballo le agreda. Este desplazamiento permite a la vez que Juanito siga queriendo a su padre y a la vez temiéndole pero desplazando dicho temor a la figura de un caballo. Este desplazamiento es lo que puede calificarse de síntoma. El conflicto ambivalente de amor-odio que Juanito tenía, no queda resuelto en la figura del padre, sino desplazado a la figura del caballo, de manera que el mecanismo de las fobias consiste en desplazar uno de los dos impulsos que lo integran sobre una persona distinta o sobre un objeto sustitutivo.
Los terrores infantiles, los miedos, la inseguridad a ciertas situaciones, las múltiples fobias a los espacios cerrados, abiertos, insectos, animales, etc… que se dan tanto en niños como en adultos, tienen todas ellas el mismo mecanismo de formación. Las fobias del adulto, no dejan de ser fobias infantiles que han logrado llegar hasta la edad adulta y los conflictos ambivalentes de amor, odio, deseo hacia alguna de las figuras de la familia, queda desplazado hacia el objeto o persona de la fobia.
El psicoanálisis, trabaja la parte inconsciente de la personalidad y es capaz de hallar el mecanismo de la fobia a través de desintegrar o analizar el síntoma, mediante la asociación con los elementos afectivos existentes en la parte inconsciente de la personalidad.

martes, 12 de marzo de 2013

LA SALUD MENTAL A DEBATE


Vivimos en una cultura capitalista, lo que significa que todo aquello con valor, se transforma en dinero. La salud mental también es un negocio, como ciertas enfermedades crónicas que pudiéndose curar, se las hace crónicas para que haya un consumo crónico de medicamentos. Vivimos en una sociedad tal que la salud se ha convertido en especulación. Se inventan enfermedades mentales (la última es diagnosticar a los niños como hiperactivos o el síndrome de falta de atención) que requieren nuevos usos de medicamentos. La depresión es un trastorno del estado de ánimo cuya causa es psíquica, independientemente de la química del cerebro, donde la persona, ha perdido toda esperanza de felicidad porque no tiene los mecanismos necesarios ni los instrumentos psíquicos precisos para abordar su vida. El trastorno obsesivo compulsivo, al igual que el síndrome de hiperactividad infantil, es consecuencia de una mala elaboración del desarrollo sexual infantil y como se desconoce el funcionamiento de la sexualidad en los procesos de las enfermedades mentales, la tendencia es a cronificar un estado de ánimo porque no se conocen las leyes inconscientes de los deseos sexuales infantiles reprimidos y que tanta influencia ejercen en la vida del adulto. La sexualidad reprimida, sigue siendo la causa de 9 de cada 10 problemas mentales, por no decir que 10 de cada 10, reservándome alguno de causa orgánica en cuya etiología siempre encontramos algún factor de causa sexual. El hombre, la mujer, padecen de una moral frente a su sexualidad que los hace reprimirla. Dicha sexualidad guarda relación con aspectos perversos de la misma cuyo conocimiento produce mas displacer que placer. La represión de dichos deseos, junto a una moral que censura los mismos, acaba provocando un debate moral que agota y produce síntomas en la persona. Como las personas prefieren callar su sexualidad a psicoanalizarla, es decir, hablarla, comprenderla, se hacen medicar pensando que un medicamento acallará sus deseos sexuales. Cosa más incierta. Un medicamento no deja de ser más que un tapón que impide la manifestación de deseos, pero aunque se repriman, siguen activos y por muchos que se les trate de taponar, ellos saben como manifestarse. Hay un capitalismo agresivo imperante sobre la salud mental, que se aprovecha de la moral sexual de las personas. Tomar la pastilla puede ser más fácil que hablar pero las consecuencias vitales son totalmente distintas. No hablar acaba produciendo importantes deterioros en la vida de la persona. La pastilla, es para no pensar. Y no pensar evita que las personas se vuelvan subversivas, porque una persona con problemas mentales, jamás protesta, acepta todo porque tiene miedo y el miedo es lo que usan las dictaduras modernas encubiertas para dominar a las personas.
Esta es la causa por la cual, el psicoanálisis no es bien visto por los estados modernos: el psicoanálisis enseña a pensar, a manejar los procesos psíquicos inconscientes, por lo tanto, produce seguridad en la persona y anula los miedos y una persona sin miedo, habla, opina. Y esto, no interesa. 

domingo, 10 de febrero de 2013

TEST PARA SABER SI ESTÁS DEPRIMIDO


Contesta con sinceridad a las siguientes preguntas para saber si estas deprimido

1.            ¿Tienes un estado de ánimo profundamente doloroso?
2.            ¿Ha cesado tu interés por cosas del mundo exterior?
3.            ¿Sientes que has perdido la capacidad de amar?
4.            ¿Te notas con menos capacidad para hacer tus cosas?
5.            ¿Sientes que ha disminuido tu amor propio?
6.            ¿Te haces reproches de manera continua?
7.            ¿Te haces acusaciones que antes no te hacías?
8.            ¿Sientes que te mereces un castigo?
9.            ¿Te sientes vacío?
10.                ¿Has perdido a un ser querido?
11.                ¿Te han abandonado?
12.                ¿Te sientes empobrecido?
13.                ¿El mundo te parece empobrecido y desierto?
14.                ¿Te sientes indigno?
15.                ¿Te diriges amargos reproches?
16.                ¿Te insultas?
17.                ¿Te consideras a veces un ser despreciable?
18.                ¿Te humillas ante las personas?
19.                ¿Te autocriticas con severidad?
20.                ¿Te sientes egoísta?
21.                ¿Te sientes insignificante?
22.                ¿Tienes remordimientos?
23.                ¿Te sientes mala persona?
24.                ¿Piensas que no te mereces nada bueno?
25.                ¿Te sientes un inútil?
26.                ¿Piensas que te mereces la soledad?
27.                ¿Piensas con frecuencia que no merece la pena vivir?
28.                ¿Te sientes triste con frecuencia?
29.                ¿Lloras fácilmente con cosas que antes no llorabas?
30.                ¿Comes más de lo habitual?
31.                ¿Has perdido el apetito?
32.                ¿Te falta energía?
33.                ¿Te cuesta pensar, concentrarte?
34.                ¿Tienes pensamientos recurrentes de morirte?
35.                ¿Piensas en suicidarte?
36.                ¿Tu vida se está deteriorando por dejadez?
37.                ¿Te sientes como en un pozo?
38.                ¿Te has vuelto “pasota”?
39.                ¿Te duele partes del cuerpo que antes no te dolían?
40.                ¿Has perdido las ganas de sonreír o sonríes menos?
41.                ¿La gente cercana han notado tu tristeza?
42.                ¿Has perdido el apetito sexual?
43.                ¿Estás irritable mas de lo normal?
44.                ¿Has dejado o te interesan menos tus hobbies?
45.                ¿Ya no disfrutas con tus cosas?
46.                ¿Te has aislado de los amigos?
47.                ¿Tienes alteraciones del sueño?
48.                ¿Te sientes mas lento a la hora de hablar, moverte?
49.                ¿Sientes más miedo de lo habitual?
50.                ¿Sientes que alguien te ha echado un mal de ojo?



RESPUESTAS.

Suma todas las respuestas donde hayas contestado “SI”.

De 0 a 20. Tienes tristeza. La tristeza es un estado de ánimo que guarda relación con aspectos de la vida real y de tu vida inconsciente. Si perdura más de una semana, acude a un psicoanalista.

De 20 a 30. Ya tienes un estado de ánimo deprimido. Bien sea por una pérdida o por un abandono, algo en ti comienza a no funcionar correctamente. Debes acudir a un psicoanalista sin falta. Si rechazas la idea, aún habiendo sacado la anterior puntuación, ten mucho cuidado. El estado de ánimo deprimido comienza a poder contigo.

De 30 a 40. Estás deprimido. Poderosas fuerzas inconscientes han atrapado a tu yo y estás comenzando a ser víctima de una depresión. Todavía estás a tiempo de superarlo. Llama hoy a un psicoanalista. Si aún puntuando con la anterior puntuación no crees que necesitas un psicoanalista, es porque ya no eres ni consciente de lo que te pasa.

De 40 a 50. Llama con urgencia ahora mismo a un psicoanalista. La depresión, tiene cura. Es muy probable que aún estando mal, lo niegues. Desconfía completamente de ti desde ya mismo. La depresión ya vive en ti y ha colonizado e invadido  tu yo y ha tocado tu realidad. Todavía tienes solución. Mejor psicoanalizarse que morirse o vivir muerto en vida aunque te sientas la peor persona del mundo.