martes, 5 de julio de 2011

SOBRE LA VERDAD DE UN CASO DE ACOSO LABORAL

Recién tuve la ocasión de supervisar un departamento empresarial, donde un Director  mantenían relaciones que si bien no eran del todo malas con sus empleados, se acusaba un malestar acuciado en referencia al mismo  porque una empleada había entrado en depresión por un supuesto acoso laboral de él. Tuve ocasión de profundizar en el caso y durante meses observé que la relación entre director y empleada se mantenía en unos márgenes muy estrictos en lo referente al trato laboral que me hizo sospechar de la existencia de un mecanismo de defensa existente entre ambos, de manera que su relación estaba establecida dentro de un límites donde el humor, la risa, la broma, la cercanía no tenía cabida. Después de mi experiencia, era fácil pensar que cuando dos personas hacen todo lo posible por evitar una relación cordial, grata, sincera y cercana, es que de algo se están defendiendo. De manera muy sutil y después de varios meses de trabajo, pude descubrir que tanto en la empleada como en el director  se había despertado un sentimiento inconsciente, que bien podíamos denominar amor tímido en ella y deseo en él, pero que ninguno de los dos aceptaba. La lucha moral de ella, mujer de fuertes convicciones católicas y él, hombre rígido y de educación severa militar, había producido una perturbación en la vida anímica laboral de ambos. Los dos sabían de la existencia del deseo y del amor del uno por el otro pero su moral les impedía mostrar el menos atisbo de dichos sentimientos, por lo que para protegerse de ello, ambos había levantado una rígida barrera defensiva emocional, disfrazando de acoso y malestar laboral lo que inconscientemente era una pasión reprimida difícil de contener y que había producido en ella una profunda depresión por la sapiencia de no poder nunca satisfacer su amor reprimido. El trabajo del psicoanálisis consistió en ir relajando la moral de ambos hasta que pudieron producir a modo de broma y chiste la frase donde ambos daban cuenta de su amor y su deseo. Actualmente, viven su relación laboral de manera satisfactoria.

domingo, 19 de junio de 2011

APORTACIONES A LA GESTION EMOCIONAL GRUPAL

La intolerancia al otro tiene su fundamento en la relación de espejo que nos produce el mirarnos y vernos reconocidos de manera inconsciente en el otro. Llega un punto donde el sujeto ve en el otro características que le recuerdan a algún fantasma emocional bien de la figura del padre, de la madre o de los defectos no aceptados de uno mismo.
Para coordinar, dirigir y crear sinergias entre los grupos, se deben estudiar los complejos emocionales que se oponen a la formación de una sólida estructura grupal. Para ello, debe buscarse dentro de los aspectos de intolerancia entre compañeros, los fantasmas emocionales que hacen que las personas sean reflejo de lo que no nos gusta de nosotros mismos. Siempre hay algo en el otro que me recuerda a mí pero que no acepto y rechazo y es la fuente de conflictos. Para ser un buen coordinador o liderar un equipo, hay que tener desarrollada la capacidad de escuchar porque entre dos personas que no se toleran o se reprochan la forma de ser, podemos encontrar el fantasma emocional que produce dicha situación de intolerancia. Normalmente la intolerancia suele estar sostenida por un afecto: celos, envidia, narcisismo, tristeza, odio, amor. Otras veces la causa suele ser la existencia de un deseo inconsciente no admitido: sadismo, masoquismo, homosexualidad. De manera que tanto lo que separa a las personas dentro de los grupos como lo que las une, está ligado a la existencia de un afecto o un deseo inconsciente. Las rivalidades entre compañeros suelen ser desplazamientos del fantasma de la relación del niño rivalizando con el padre. Un odio encarnizado entre dos hombres, cuando no hay causa real que lo produjere, es un desplazamiento de un deseo homosexual latente que no se admite en la conciencia. El odio evita en todo caso, el acercamiento, el amor homosexual. Miren detenidamente a los hombres de sus equipos y compruébenlo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

FORMACION PSICOANALITICA APLICADA A LO EMPRESARIAL

La formación empresarial orientada a los grupos, si no produce transformación en los modos de pensar y en las manifestaciones de la personalidad, no puede calificarse de formación. Para que lo aprendido quede incorporado como concepto, debe quedar articulado en una cadena de producción grupal. Pensar a las personas de modo individual no sirve si no se las incluye en relación a la grupalidad, porque las manifestaciones individuales son manifestación de influencias grupales. Las personas reaccionan en base a la interacción con otras, de hay que se produzcan rechazos o atracciones porque lo grupal es del orden siempre de lo sexual. Y si no se analizan las relaciones intersubjetivas en los grupos de trabajo, dificilmente se puede entender sus múltiples y variadas manifestaciones emocionales y afectivas. Es decir, se debe estudiar la sexualidad dentro de los grupos y los desórdenes que la misma produce en los mismos. Y hablar de sexualidad equivale a hablar de la moralidad de los grupos o de los individuos. Lo moral forma parte de la estructura de la personalidad y no se puede obviar, ya que muchas de las conductas que observamos en las personas, son conflictos con su propia moralidad en relación a la moralidad de los otros. La cultura empresarial no es tanto la cultura de la empresa. Si no analizamos la moral imperante en los grupos de trabajo y sus fricciones con la moral cultural empresarial, dificilmente podremos entender las desadaptaciones de las personas dentro de los ámbitos de trabajo. Estas y otras cuestiones deben ser trabajadas desde la figura del psicoanálisis, el cual desarrolla un método de trabajo en base a un diagnóstico de estas y otras variantes de la sexualidad dentro de los grupos de trabajo. Variantes que pueden ser de los mismos órdenes y desórdenes que la sexualidad de los propios sujetos: normal, perversa o neurótica.

lunes, 1 de noviembre de 2010

GESTION EMOCIONAL EN LA VENTA

Hay mucho escrito sobre la venta pero prácticamente nada sobre el aspecto emocional del vendedor ni de su relación con la parte inconsciente de su personalidad que es la que determina el éxito o fracaso de una venta. La idea de tener una parte inconsciente de la personalidad que puede llegar a tener mas fuerza que la parte consciente, supone un agravio para el pensamiento. ¿ Cómo va a existir una parte que no podemos controlar, que intuimos de su presencia pero no llegamos a conocer el verdadero alcance de su poder? Negar la evidencia del inconsciente es negarnos a nosotros mismos. El ejemplo más determinante de su poder podemos encontrarlo en el acto de soñar. Los sueños son una producción que acontece sin el poder de la conciencia. El enorme simbolismo de los sueños, junto a su riqueza expresiva nos hace darnos cuentas que nuestro psiquismo está trabajando incluso cuando duerme. El método de la interpretación de los sueños, nos permite descubrir que tras un sueño, siempre se esconde un deseo realizado. Autores como Freud, Lacan y Menassa, concluyen que vivimos permanentemente para satisfacer deseos conscientes e inconscientes. Sin embargo, la gran paradoja que plantean estos autores es que no solo hay deseos que buscan el bienestar de la persona, también hay deseos de frustración, sufrimiento, malestar, pobreza etc… y son de estos deseos de los que nos tenemos que ocupar, ya que su realización también es una realidad para la vida del sujeto. De ahí que la barrera que separa lo que podemos llamar éxito o fracaso de una venta no es tan marcada. Desde el psicoanálisis, todo lo que el sujeto consigue es un éxito para la realización de sus deseos inconscientes. Fracasar en una venta, en un negocio, puede satisfacer ciertos deseos autopunitivos ( masoquistas ) y por qué puede parecer esto disparatado, si todos, en mayor o menor medidas tenemos deseos masoquistas?. El psicoanálisis aplicado a lo empresarial viene a mostrar que no hay tanta separación entre los éxitos y fracasos empresariales, ya que entre los deseos inconscientes, no hay tal separación, sino realización, de ahí a veces que la culpa aparezca no tanto por un fracaso, sino por haber deseado el fracaso.









domingo, 10 de octubre de 2010

EL AMOR, EL ODIO Y EL DESEO SE PARECEN

Los grupos y su falta de comprensión. Se puede entender el odio encarnizado que a veces surge entre personas, compañeros, directivos de una misma empresa? El psicoanálisis empresarial, enfocado al coaching emocional, analiza y da respuesta a todas estas situaciones que por humanas y cotidianas se banalizan. El amor, el odio y el deseo, se parecen, dice Freud. La moral humana es la que marca el destino de ciertos de estos sentimientos dentro de una estructura empresarial o grupal. El amor y el deseo sexual, hacia un compañero, cuando no se acepta, suele disfrazarse de odio y rechazo. ¿ Esto quiere decir que cuando dos personas se llevan mal es porque existe entre ellos amor o deseo sexual? Podemos afirmar que sí. Lo que ocurre es que estos sentimientos se justifican en acciones a veces impropias. Un deseo sexual sádico puede desencadenar en moobing. El nacimiento de un amor, puede desencadenar actitudes paranoicas o fantasías de persecución que pueden inducir a la persona a la búsqueda de una violencia para enmascarar la inaceptable presencia de sus deseos o amores inconscientes hacia el perseguidor. Cualquier actitud humana, por muy irracional que parezca, siempre tiene una causa inconsciente que la justifica y el psicoanálisis es un instrumento genial para desenmascarar situaciones que sin la escucha psicoanalítica, nunca logran entenderse.

domingo, 26 de septiembre de 2010

LA GESTION EMOCIONAL DEL REAL MADRID

Para mejorar la eficacia de los grupos de trabajo, en primer lugar se debe llevar a cabo un estudio de las interacciones inconsciente afectivas y emocionales de sus integrantes.


Podemos tomar el ejemplo del equipo de fútbol del Real Madrid. Las dificultades que está teniendo este grupo para constituirse un grupo operativo de trabajo, reside en el carácter de sus integrantes. Si bien Freud dice que el hombre se guía por deseos de ambición y por deseos eróticos, podemos preguntarnos dónde residen los deseos de ambición de los integrantes del Real Madrid. ¿ Conseguir títulos ? ¿ Ganar dinero ?. La motivación económica en el Real Madrid evidentemente no produce motivación alguna y los deseos de ambición, hay que preguntarse dónde están? Para ambicionar conseguir títulos, sus integrantes tienen que haber superado en primer lugar ambicionar lo que Freud y Levis Strauss denominaron antropológicamente la muerte del padre de la horda primitiva. Lo que es cierto, es que el Real Madrid es una máquina de triturar entrenadores. Si nos remitimos a la parte mas ancestral humana, sus dirigentes, deberían tener en cuenta que sus jugadores ambicionan otra cosa que al ambición social. Reconocer al padre, al entrenador, no es fácil para un niño y menos que menos cuando la parte inconsciente de la personalidad no ha sido tratada en los jugadores del Real Madrid. Lo que se produce, en los equipos, en los grupos de trabajo es lo que se desea. ¿ NO será que lo que ambicionan sus jugadores no es otra cosa que lo que ambicionan sus directivos? Demasiadas analogías, demasiadas coincidencias, demasiado narcisismo, que como bien dice el psicoanálisis, no deja de ser más que un egoísmo del instinto de conservación. El Real Madrid necesita de un buen psicoanalista que sepa leer y corregir estas desviaciones ambiciosas, que lejos de ganar, lo que hacen es imponerse sobre lo que debería ser una posición social. A mi entender, es un equipo que padece de un fuerte sentimiento de culpabilidad y de ahí, su renuncia a la felicidad.

lunes, 13 de septiembre de 2010

DEPARTAMENTOS CONFLICTIVOS

Los conflictos, dentro de un departamento siempre hay que enfocarlos por el lado de lo humano. Cada vez que se junta un grupo de personas, ya podemos predecir que aparecerán celos, envidia, amor, deseos entre ellos. Tal es así que no hay un solo departamento dentro de una empresa que viva bajo numerosas crisis de productividad sostenida sobre crisis emocionales. Toda crisis produce fisuras y la fuerza de un grupo está producida por las uniones de energía existentes entre sus componentes, de manera que todo aquello que resta dicha energía se traducirá en una falta de calidad en la tarea. Los sentimientos, se observan, se padecen, se sienten pero nadie interviene ya que su origen siempre es inconsciente y no se puede llevar a caso su manejo si no se tienen los instrumentos adecuados. Si algo enseña el psicoanálisis a los grupos de trabajo es a conocer y a diagnosticar sus emociones y la buena gestión de las mismas. La fuerza de un grupo ( ya sea en política, en trabajo, en deporte, etc. ) viene marcada y determinada por la unión libidinal de sus componentes. Y cuando no hay unión, hay desunión, lo que lleva a un fracaso productivo. El psicoanálisis aplicado a lo empresarial no debe indiferente ni a sus directivos ni a sus trabajadores, ya que tras un grupo, siempre se esconden muchas pasiones, a veces inadmisibles para la conciencia, lo que puede llevar a defenderse contra lo que uno siente sin saber que lo siente. Y ese desconocimiento es lo que lleva a la falta de motivación, producción y creación en los grupos de trabajo. Me gustaría dar mas fórmulas en estos escritos pero temo a que sean mal empleadas por gente inexperta que dicen llamarse psicoanalistas de empresa y nunca estudiaron psicoanálisis. El psicoanálisis es algo muy serio. Ya que la formación de un psicoanalista, conlleva el compromiso de su vida en su hacer. Compromiso que le lleva a una transformación y a muchas renuncias sobre sí mismo para poder ayudar a otros.